Comunicado ante la grave catástrofe torrencial ocurrida en Valencia
Ante la grave catástrofe torrencial ocurrida en Valencia, quiero enviar desde aquí todo mi apoyo y fuerza a la gente que ha sufrido y que está sufriendo las peores horas de sus vidas y rogar a Dios que, pese las circunstancias y ante los miles de desaparecidos en las inundaciones, muchos puedan salvarse de lo peor y en ello, conocer también a Jesús y guardar sus vidas por siempre.
Y, ante la inutilidad de todas y cada una de las corporaciones políticas estatales que forman parte de la matriz empresarial llamada España, una empresa administrada desde las entrañas por vagos y maleantes que no han movido un solo dedo en su vida y que son en general una pandilla de corruptos y analfabetos integrales, sólo queda decir que, su inacción, su pasividad y su indolente manera de actuar y de algunos de los agentes comerciales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que han impedido a muchos voluntarios entrar en las zonas afectadas de Valencia para poder ayudar en lo que puedan, demuestra que España es una ruinosa empresa llevada a la deriva hacia el pozo del abismo por gerifaltes de medio pelo a quienes la vida de la gente no les importa un bledo.
Porque claro, movilizar los recursos de la corporación-Estado para salvar la vida a muchos, cuesta dinero y España no hace caja enviando los recursos necesarios al frente de la catástrofe. Además, es mejor hacer la guerra entre partidos políticos por causas electoralistas que arrimar el hombro para apoyar todos a una y después depurar responsabilidades.
Pero, siempre hay un "pero".
Ante la vileza corporativa, la grandeza de la plebe vilipendiada por la casta burguesa del Estado.
El pueblo expoliado en ayuda del pueblo ultrajado.
Gente común y corriente en ayuda de otra gente común y corriente.
Sólo queda honrar a la gente noble y leal que con actos desinteresados de caridad, esfuerzo, valor, entrega, solidaridad y dedicación, están demostrando la gallardía de un pueblo que de común está adormilado como bien vimos en los tiempos de la Fraudemia, pero que, cuando quiere, puede sacar lo mejor de sí mismo.
Honra y honor a quienes se han echado una mochila a la espalda para ir a Valencia a socorrer a los necesitados, así como a todos aquellos que de alguna manera están ayudando desde todas partes, ya sea enviando víveres de toda clase, medicamentos, textiles, etc., o prestando cualquier tipo de ayuda.
Ahora no hay tiempo para las preguntas, pero la causa de esta catástrofe bien podría ser la demolición controlada de presas con la excusa de la religión medioambiental, la Agenda 2030 y otros.
También, la catástrofe podría tratarse de una ataque deliberado con tecnología militar HAARP.
O quizá, se trate de una combinación de ambas causas anteriores o de una catástrofe natural como las que también pueden ocurrir.
Aunque, a mi modo de ver las cosas y estudiando ciertas evidencias pero, sobre todo, conociendo a quienes están al frente de las empresas estatales que gobiernan el mundo, como dice el refrán: "Piensa mal y acertarás".
Aunque lo cierto es que, sea como fuere, la desgracia y la desolación es real y la gente de Valencia necesita ayuda inmediata.
Ante lo cual, la gente a la que se deben los servidores públicos: es decir, a nosotros, a quienes roban con impuestos y usan como esclavos y muñecos de trapo; exigimos el uso de los recursos de la corporación tales como el Ejército, la Guardia Civil y los servicios de emergencia, para salvaguardar la vida, la integridad, la salud y el bienestar de quienes han sufrido este terrible drama y todavía están con vida.
Exigimos también la total libertad de adhesión al trabajo de dichas entidades de todos los voluntarios que quieran hacer uso de su esfuerzo, valor, entrega y sacrificio para ayudar en todo lo necesario.
Animamos y exhortamos al pueblo a ayudar al pueblo y desde aquí, haremos lo necesario para poder ayudar como Dios así nos lo permita.
Por último, pero dentro de lo principal y prioritario, rogamos a todos los hermanos en el Mesías que tengan su corazón dispuesto para clamar a Dios por ayuda, paz y consuelo pese a la tormenta.
Si Jesús lo permite, el sábado que viene, día 9 de noviembre, un fiel y amado hermano y este servidor, iremos a Valencia con algunos víveres para ayudar en lo que podamos y compartir del Evangelio de la Salvación a quienes Dios ponga en nuestro camino.
Shalom.
Gracia y paz.
Que la bendición de Jehová os acompañe.
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