Un cristiano no puede celebrar la fiesta satánica de Halloween
Originalmente, se relaciona con el festival celta de "Samhain", que marcaba el final de la cosecha y la llegada del invierno. En esta festividad, se creía que los espíritus de los muertos podían regresar a la tierra. Se celebraba entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre. Durante estos días, se creía que el velo entre el mundo de los vivos y el de los muertos se volvía más delgado, permitiendo que los espíritus de los ancestros y otros seres regresaran a la tierra. Las comunidades realizaban rituales paganos para honrar a estos espíritus, encendían hogueras y ofrecían alimentos.
Con la expansión del catolicismo romano, dicha religión de hombres incorporó y transformó estas tradiciones paganas para mimetizarla con lo que ellos llamaban "cristianismo" y así integrar dicha festividad al folclore de las fiestas católicas. Así, se permitió que las tradiciones relacionadas con Samhain se transformaran y se integraran dentro de un marco católico al cual llamaban falsamente "cristiano".
Aunque muchos lo desconozcan y se enfurezcan al leerlo, la verdad duele al traspasar con la palabra de Dios el interior de los hombres, penetrando hasta partir el alma y el espíritu, y las coyunturas y los tuétanos, porque la palabra de Dios es viva y eficaz y más cortante que toda espada de doble filo para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12). Por lo tanto, aunque duela, la verdad en El Mesías es necesaria impartirla como luz que viene a brillar entre las tinieblas (Mateo 5:14-15; 1 Pedro 2:9; Filipenses 2:15), para que en este caso muchos conozcan que el catolicismo apostólico romano es un falso cristianismo que proviene de Roma y su sincretismo religioso con otras religiones del mundo y no del verdadero cristianismo originario de los discípulos y seguidores Jesús.
En el siglo VIII, el Papa Gregorio III estableció el 1 de noviembre como el Día de Todos los Santos, un día para honrar a todos los santos y mártires. Así, la noche anterior, el 31 de octubre, se convirtió para el catolicismo romano en la Víspera de Todos los Santos, o Halloween.
Cada vez que alguien festeja dicha fiesta pagana y se disfraza para tal día de personajes abominables está celebrando un rito ocultista, aunque muchos ni lo sepan.
Aborrece esa fiesta satánica, ama y honra a Dios, y verás que Él es digno de ser alabado porque te regalará vida en la eternidad.
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