Ir al contenido principal

La etnia israelita y el verdadero Israel de Dios, la iglesia del Cristo.

La etnia israelita y el verdadero Israel de Dios, la iglesia del Cristo.

¿Sabías que las doce tribus de Israel proceden de matriarcas vinculadas a Padán-Aram, región aramea, siendo todas de origen arameo?

Hay quienes piensan que los israelitas, o los judíos, son poco menos que una raza "aria", o pura, distinguidos por su condición racial o étnica "israelita", excluyente y/o identitaria; cuando en verdad, lo cierto es que todos los hijos de Jacob le nacieron de cuatro mujeres arameas (Génesis 29:24-30; 30:1-13).

- Rebeca, esposa de Isaac, era hija de Betuel el arameo (Génesis 25:20).
- Lea y Raquel, esposas de Jacob, eran hijas de Labán el arameo (Génesis 29:16-30; 31:20).
- Bilha y Zilpa, siervas que dieron hijos a Jacob, estaban asociadas a Padán-Aram (Génesis 29:24, 29; 30:3-13).

El mismo patriarca Jacob, es decir, Israel, era hijo de una mujer aramea y de un padre hebreo: Isaac. (Génesis 25:20).

- "Un arameo errante fue mi padre [Jacob]" (Deuteronomio 26:5).
- Jacob vivió 20 años en Padán-Aram (Génesis 31:38, 41).

Isaac, el padre de Jacob, provenía de Abraham (Génesis 11:26-31), quien vivió en Mesopotamia, en Ur de los caldeos (Génesis 11:31), y a quien se le podía conocer como "hebreo" por cruzar el Éufrates por mandato de Dios (Génesis 12:1-4) y por descender de Éber (Génesis 10:21-25.

Además, parte de los doce patriarcas y de sus descendientes tuvieron descendencia con mujeres de distintos orígenes.

Por ejemplo:

- Judá con una cananea (Génesis 38:2, 6).
- José con Asenat, hija de un sacerdote egipcio (Génesis 41:45, 50-52).
- Simeón con una cananea (Génesis 46:10).
- Moisés con Séfora, la madianita (Éxodo 2:21).
- Salmón con Rahab, la cananea (Josué 2:1; Mateo 1:5).
- Booz con Rut, la moabita (Rut 4:13-17).

Efraín y Manasés, hijos de José (quien era hijo de Jacob/Israel), eran hijos de madre egipcia: Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On (Génesis 41:45, 50-52); y estos fueron bendecidos por Jacob (Israel) y adoptados como propios, pasando a formar dos de las doce tribus de Israel (Génesis 48:5-6, 13-20), en detrimento de Leví y de José, el cual no recibió directamente la simiente de una sola tribu, sino que recibió esa doble porción en Israel a través de sus hijos.

Pero, si además, vamos adelante en el tiempo, veremos que la mayoría de los doce hijos de Israel y sus tribus, en general, se mezclaron con otros pueblos de los alrededores, dando lugar a un amplio mestizaje (Deuteronomio 7:3-4; Jueces 3:5-6; Esdras 9:1-2; Nehemías 13:23-27).

Incluso, en la Escritura tenemos que:

- El pueblo incluyó a una "multitud mixta" (Éxodo 12:38).
- La ley aceptaba extranjeros que se unían al pacto (Levítico 19:34; Números 15:15-16).

Con todo y con eso, el mismo linaje del Mesías viene dado por un mestizaje étnico que muchas veces es olvidado, o desconocido.

- Rut, la moabita, era la bisabuela de David (Rut 4:17-22).
- Tamar, la cananea, está en la línea mesiánica (Génesis 38:29-30; Mateo 1:3).

Por lo tanto, podemos observar que ser israelita no es una condición racial o étnica, si bien a los descendientes carnales de las doce tribus se les llama israelitas en la carne, aunque espiritualmente en verdad no lo sean (Romanos 9:6-8); sino que ser israelita es una condición espiritual y profética en la que todas las naciones de la tierra son bendecidas e injertadas en la simiente santa por la promesa, si aman, creen y siguen al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob (Gálatas 3:7-9, 14, 28-29; Romanos 11:17-24).

Así que los judíos y, por extensión, los israelitas, no son una especie de raza genética única o pura, sino que son parte del Pueblo de Dios que está integrado dentro de las doce tribus y viene dado por las promesas hechas a los patriarcas, si es que creen en el Cristo y del cual somos parte todos los que creemos en Él (Efesios 2:11-13, 19; 1 Pedro 2:9-10).

Israel y, por lo tanto, nosotros, quienes tenemos fe en el Mesías, somos el Israel de Dios y Su nación santa, reyes y sacerdotes en El Cristo (Éxodo 19:5-6; Apocalipsis 1:5-6; Apocalipsis 5:9-10). Nuestra especial y verdadera condición étnica, que proviene de la fe, es que somos de la simiente de Abraham, pueblo escogido y recogido de entre todas las naciones para Dios (Gálatas 3:16, 26-29), formando en sí la nación santa de Israel porque somos injertados en él: el cual proviene, en su origen, del padre de la fe (Romanos 4:11-12, 16-17).

La Biblia enseña claramente que el vínculo con Dios no se establece por linaje étnico, sino por vivir en pacto con Él:

- "Circunciden su corazón" (Deuteronomio 10:16).
- "No es judío el que lo es exteriormente... sino el que lo es en el corazón" (Romanos 2:28-29).
- En Cristo "no hay judío ni griego" (Gálatas 3:28).
- Dios puede "de estas piedras levantar hijos a Abraham" (Mateo 3:9).
- La promesa es para "todos los que están lejos, a cuantos el Señor nuestro Dios llame" (Hechos 2:39).

El pueblo de Dios siempre ha sido definido por la fe y la fidelidad al pacto, nunca por la pureza racial o étnica.

P. D. Además de todo lo anterior, es importante entender que los judíos no son los únicos semitas. En verdad, incluso multitud de árabes musulmanes son "semitas" en la carne. Así que, no erréis tampoco al llamar únicamente semitas a los judíos.

Bendiciones en El Cristo.

Comentarios