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La revelación de la "Hei"

La revelación de la "Hei"

La letra hebrea Hei (ה) está asociada a la idea de aliento, apertura, revelación y manifestación. Su sonido suave recuerda el soplo, y por eso se la relaciona con la vida que procede de Yehováh.

La Escritura dice:
“Entonces Yehováh Elohim/Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente” (Génesis 2:7)

Ese aliento viene de Yehováh. Es Él quien da vida.
También es Él quien, por su rúaj (soplo, aire, viento), hace volver a vivir lo que estaba muerto:
“Así ha dicho Yehováh Dios a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu (rúaj) en vosotros, y viviréis” (Ezequiel 37:5)

La idea de una ventana abierta también encaja con la Hei, porque representa una entrada de luz, y la luz en la Escritura habla de revelación, conocimiento y entendimiento.

Cuando Yehováh se da a conocer, el hombre deja de andar en tinieblas y empieza a ver la verdad.

Por eso dice nuestro Elohim:
“Y sabrán que yo soy Yehováh” (Ezequiel 34:27)

Ese “sabrán” representa reconocimiento, despertar, revelación. Es conocer a Yehováh porque Él mismo se manifiesta.

La Hei también aparece en los cambios de nombre de Abram a Abraham y de Sarai a Sarah, mostrando una intervención divina vinculada al propósito de Yehováh en sus vidas. No fue un cambio vacío, sino una marca de pacto, dirección y cumplimiento.

Además, la Hei puede comunicar la idea de “he aquí”, “mira” o “contempla”. Es una llamada de atención.
Como diciendo: mira bien lo que Yehováh está mostrando.
Y aquí está el punto central: todo esto encuentra su cumplimiento pleno en Yeshúa el Mesías. Porque el camino a la vida en el Padre, el que revela a Jehová en el mundo, el que abre los ojos a los ciegos, es Jesús el Cristo.

La Escritura lo confirma cuando dice:
“Y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito” (Zacarías 12:10)

Y también:
“Cuando hayan levantado al Hijo del Hombre, entonces conocerán que yo soy” (Juan 8:28)

Ahí está la clave.
Cuando Yeshúa fue levantado, quedó expuesta la verdad. El Hijo del Dios viviente, el camino y la verdad y la vida, reveló al Abba al mundo.
Jesús es la revelación, el propósito y la salvación del Elohim. Él no vino a desviar la mirada del Padre, sino a manifestarlo a través de Sus palabras, de Sus obras y revelaciones.

Por eso, si alguien quiere entender la revelación de Jehová, debe mirar a Yeshúa el Mesías. Si alguien quiere ver la vida y tenerla en abundancia, debe mirar a Yeshúa. Si alguien quiere comprender el cumplimiento del plan de Jehová, debe mirar a Yeshúa.

Yeshúa es la manifestación del propósito de Yehováh, Su palabra, Su diestra de poder, Su Ungido prometido, el Hijo del Hombre levantado; y aquel por medio de quien el hombre llega al conocimiento verdadero de Yehováh.

Bendiciones en Jesucristo.
Gracia y paz.

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